La hamburguesa: de tradición esteparia a plato gourmet

¿A quién no le apetece comerse de vez en cuando una hamburguesa en su punto? Con la proporción exacta de tomate, queso, lechuga y cebolla y con la carne jugosa pero crujiente. Es muy complicado resistirse a la tentación cuando nos mira directamente a los ojos, especialmente en la actualidad, cuando podemos disfrutar de hamburguesas gourmet de Buey de Kobe o de cerdo ibérico al Pedro Ximénez. Pero, cuando pegamos el primer mordisco a esta delicia entre panes, ¿recordamos toda la historia que se esconde detrás? Hoy os invitamos a viajar en el tiempo y deleitaros con los secretos de la hamburguesa. ¿Empezamos?

Hamburguesa Koama de vacuno y cebolla caramelizada

Hamburguesa Koama de vacuno y cebolla caramelizada

A pesar de que lo primero que se nos viene a la cabeza es una ciudad alemana, la carne picada de vacuno aplastada entre dos panes podría tener su origen en el mundo clásico, al igual que ocurre con la mayoría de platos que hoy consideramos tradicionales. En el I D.C el recetario de Marcus Gavius Apicius incluía una preparación con carne picada, un chorrito de vino blanco, pan, pimienta y piñones. Su Inicia Omentata podría bien estar inspirada en otras recetas del mundo antiguo, ya que está documentado que en el egipto de los faraones se aplastaba también la carne picada.

Jinetes esteparios

Del este de Europa, de las estepas más concretamente, proviene, según cuentan, la evolución del plato de Apicius, el Steak Tartar o filete tártaro. Los jinetes mongoles y tártaros se alimentaban entre batalla y batalla de tiras de carne cruda picada que les daban fuerzas para combatir a sus enemigos. Está sin confirmar, pero se cree que el método a través del cual ablandaban sus viandas consistía en almacenar este picado entre su caballo (del que casi ni se apeaban) y la silla.
Con la inmigración rusa a Alemania en el siglo XVIII que, sí está documentada llego esta proto-hamburguesa a Europa. Fue en esta época en el puerto de Hamburgo, una de las principales conexiones comercial por mar del norte de Europa, donde pronto se empezaron a servir recetas con carne picada de inspiración tártara. Y una vez  que le añadieron huevo y cebolla picada nació el filete al estilo Hamburgo.

Steak Tartar-Pablo Monteagudo. Casa Mandi, Madrid.

Steak Tartar-Pablo Monteagudo

Del otro lado del charco

Como todo lo relacionado con la gastronomía, el estilo hamburgués no tardó en llegar a Estados Unidos y lo hizo de la mano, de nuevo, de los inmigrantes. Los alemanes que llegaban, muchos de ellos procedentes de Hamburgo a la costa Este pedían al desembarcar un buen filete hamburgués. No está muy claro si en Norteamérica ya sabían prepararlo o si recibieron instrucciones de los recién llegados pero lo que sí es cierto es que en la Exposición Universal de San Luis de 1904 ya se servían hamburguesas a los visitantes.

El siglo XX acogió con fuerza la carne aplastada alemana, y decenas de personas aseguran haber sido los primeros en introducirla entre dos panes. No existe ningún acuerdo sobre fechas y lugares, por lo que el «inventor» de la hamburguesa actual aún permanece sin descubrir. Pese a eso, si está documentada cuál fue la primera cadena de restauración en servirlas como parte de un menú fast-food. Se trataba de White Castle, que también puso a disposición de sus clientes un drive-in, o la posibilidad de recoger su pedido sin entrar al establecimiento a principios de los años 30. Más tarde entrarían en juego los hermanos McDonald’s con su estilo único para preparar y servir este plato.

White Castle-Mandalyn

Mandalyn

Hoy en día las hamburguesas ya no son aquello que comían los jinetes tártaros, se ha convertido incluso en un plato gourmet al que los chefs dedican horas de estudio y preparación. Y vosotros, ¿tenéis unha hamburguesa preferida?

2018-10-18T09:09:49+00:00 22/05/2014|Curiosidades culinarias|