Copas y cristalería, el broche de oro en la presentación de una receta

Hoy continuamos con la serie de entradas enfocadas a mejorar la gestión de tu restaurante. Con estas aportaciones buscamos ofrecer una visión general que os ayude a sacar el mayor partido posible a vuestras mejores recetas, convirtiendo vuestro negocio en un referente de la restauración. En esta ocasión nos centramos en un elemento que forma parte indispensable de la experiencia gastronómica a pesar de no poder comerse: la cristalería. ¿Estáis listos para conocer los secretos de las copas y vasos que aseguran un momento inolvidable a vuestros clientes? Pasad hasta la cocina 😉

Cristaleria (Maegan Tintari)

Cristalería (Maegan Tintari)

Agua

Aunque a simple vista las copas de agua y vino puedan parecer muy similares, la diferencia entre ellas es clave en el sabor que percibimos al probar la bebida. En el primer caso es muy habitual ver copas abultadas, de un tamaño relativamente grande que podemos llenar alrededor de 4/5 de su capacidad. En los esquemas de etiqueta tradicionales, esta se coloca a la izquierda del comensal y en ella también se sirven zumos o bebidas no alcohólicas.

Copa para agua

Copa para agua

 

Vino blanco y tinto

En el caso de los vinos, las diferencias en una mesa a la hora de comer (excluimos aquí las catas, que precisan de copas totalmente adaptadas a las necesidades de la bebida y el objetivo de la reunión) radican en el tamaño, abombamiento y apertura de la boca. Las empleadas para vino blanco acostumbran ser más pequeñas y de boca más estrecha para mantener el frío el mayor tiempo posible.
Para los vinos tintos, podemos hablar de un cuerpo más ancho porque no es necesario conservar la temperatura del mismo modo, pero, sin embargo, se dividen en dos grupos según a dónde dirigen el sabor del vino. Las Bordeaux  se emplean para vinos Cabernet, Sauvignon y Syrah porque orientan el vino a la parte trasera de la boca para apreciar correctamente el sabor fuerte de estas variedades.  Las Burgundy se suelen escoger para los vinos tintos Pinot Noir para que el sabor delicado de los mismos se dirija a la punta de la lengua y se conserve su aroma.
Tanto las copas de vino blanco como tinto no suelen llenarse más allá de los 3/4 de su capacidad y se colocan a continuación de la copa de agua, siempre hacia la derecha.

Copas para vino tinto (izq.) y blanco (dcha.)

Copas para vino tinto (izq.) y blanco (dcha.)

 

 

Champán

Si váis a ofrecer champán a vuestros clientes y queréis que disfruten al máximo del burbujeante momento, las copas de flauta y las de tulipa son quizás las más adecuadas porque mantienen mejor el gas carbónico y la temperatura que caracterizan a esta bebida. Si bien las copas Pompadour guardan mucha historia detrás, la leyenda dice que fueron moldeadas a partir del seno de la amante del rey francés Luis XVI, y pese a su belleza, no son las que mejor rendimiento sensorial presentan por ser demasiado abiertas y permitir la pérdida de gas a gran velocidad.

Copas de champán tipo tulipa (izq.), Pompadour (centro) y flauta (dcha.)

Copas de champán tipo tulipa (izq.), Pompadour (centro) y flauta (dcha.)

 

Estas son algunas de las copas más comunes en las mesas españolas, sin embargo existen otras variantes adaptadas a vinos de postre, cócteles y licores. En general, en el caso de la cristalería se suele optar por lo clásico: sencillez en los acabados, cristal fino y un gran cuidado a la hora de manejarlas. Sin embargo, apuestas más coloridas o modernas pueden encajar perfectamente con el espíritu del negocio y formar un equilibrio perfecto con vuestros platos. Esto ha sido todo por hoy, permaneced atentos, en breves os hablaremos de los platos y la etiqueta al servir vuestras recetas 😉

 

Imágenes de: PinkPunkPop (Copas de agua y vino), DmWinline (tulipa y flauta), A bote pronto (Pompadour)

2018-09-14T10:51:44+00:00 30/10/2014|Curiosidades culinarias|